Hay muchas maneras de convertirse en hombre, de alcanzar una verdadera humanidad. Para algunos, la mayor expresión del ser humano es el poder amar; para otros quizá sea la capacidad de raciocinio, y para otro sector es el tener la oportunidad de conocer a su Creador. Entre tantas formas de ser hombre, una de las más grandiosas es el hablar en un idioma. La capacidad humana para comunicarse es propia de sí mismo, porque con un conjunto de grafemas que a su vez, representan grafemas, podemos dar mensajes ricos, útiles y edificadores. Gracias a ese don de palabra, hemos forjado civilizaciones y también, hemos palpado tanto la más profunda pena como la más grandiosa de las dichas.
Quinientos millones de personas hablamos español, esta cifra representa millones de mentes: un sinfín de mundos que expresan sus sentires en esta lengua tan bella. Octavio Paz señala de manera cuasi-filosófica: “El lenguaje humano está abierto al universo […] pero igualmente, por sí mismo, es un universo”.* Transmitimos ideas y sentimientos, nos explicamos el cosmos con una lengua. Ese mismo lenguaje que utilizamos a diario, es un universo de difícil comprensión. Mucha gente usa el español, pero pocos son los que atisban sus implicaciones y designios ocultos en cada raíz, en la historia de cada palabra. Después de todo, no es necesario comprenderlo (en lo más profundo de la semántica, al menos) para disfrutar de él.
El premio nobel también declara que “las palabras del lenguaje, por sí mismas, dicen y callan algo”. A pesar de que suena un tanto paradójico, este conocimiento lo poseen poetas y escritores, y es un arma inigualable para aquél que sabe usarla. Todos los hablantes del español podemos expresar fonemas y tratar de describir lo que pensamos o sentimos, pero a la vez cada vocablo representa un silencio. El comunicar con palabras reduce nuestra imaginación a un solo conjunto de letras o sonidos, lo cual no está mal; sin embargo, siempre hay algo que “ocultamos” sin siquiera saberlo. Esto explica el que los poetas utilicen metáforas y palabras de gran contenido histórico en sus entrañas para reflejar sentires de la vida. Así, no es lo mismo encontrar en un texto científico: “Los eritrocitos, también llamados glóbulos rojos o hematíes, son los elementos formes cuantitativamente más numerosos de la sangre” que ver en un poema: “Y su sangre ya viene cantando:/cantando por marismas y praderas,/resbalando por cuernos ateridos,/vacilando sin alma por la niebla,”: la ciencia necesita del sentido práctico y específico de la palabra, mientras que la lírica precisa de vocablos que destellen imágenes más subjetivas o etéreas. Las palabras tienen un gran poder, prácticamente subliminal, por eso nos relamemos con voces antiguas de un enorme significado histórico (a veces, por cierto, sin saber que esa palabra se pierde en los anales de la memoria colectiva).
Por otro lado, también cabe señalar que el idioma español es una lengua extensa ya que posee palabras acuñadas de todos los lugares en donde se habla. Me gusta la comparación que hace Paz del idioma español con un árbol: cada rama es una manera de manifestar el español según el lugar geográfico en donde se hable y nosotros, los hablantes, somos sus hojas. La rama “España” tiene sus propias hojas, así como la rama “México” o “Perú” tendrán las suyas. A veces, estas ramas tocan las hojas de otros árboles… ¡y abracadabra! Tenemos voces árabes, de origen náhuatl o germanismos. Algún día las hojas actuales morirán y caerán del árbol del idioma, mas vendrán nuevos hablantes que impondrán frescas maneras de crecer; sus raíces serán las mismas, pero es posible que el árbol tome diferentes formas según las necesidades de los hablantes.
Aquél que diga que todo está escrito, está expresando una falacia, ya lo dice también el genial escritor: “Le lengua es más vasta que la literatura”. Si la lengua es un universo y nosotros que la hablamos, a su vez, la reinventamos, no importa los siglos que pasen; habrá nuevas realidades que describir, relucientes fantasías por plasmar en papel. Una vez más, retomo lo dicho por Paz “[…] el escritor explora su realidad, la suya propia y la de su tiempo. […] El poeta y el novelista descifran el habla colectiva y descubren la verdad escondida de aquello que decimos y de aquello que callamos”. Sencillamente, toda la sociedad grita su realidad, pero también la intenta silenciar: la literatura se encarga de cristalizar las verdades de los pueblos, por ello es grandiosa.
Sin más, el ser humano necesita del lenguaje, como el lenguaje requiere del hombre para crecer. Somos afortunados de hablar español .Y si me lo preguntan, el idioma castellano es uno de los más ricos, una lengua interminable que le permite a sus hijos declarar ideas, confesar sentimientos y revelar certezas.
*Todas las citas fueron tomadas del artículo de Octavio Paz "Nuestra Lengua". Para leerlo, pulsa aquí.
*Todas las citas fueron tomadas del artículo de Octavio Paz "Nuestra Lengua". Para leerlo, pulsa aquí.
Guinevere Mc Namara

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Ya pasó el día “E”. Sin embargo, el video sigue teniendo datos muy buenos y se aprecian algunos hablantes del castellano famosos.

