Estamos a unas
pocas horas de que empiece uno de los procesos más importantes en nuestro país:
elecciones presidenciales, de diputados y senadores.
Muchas personas
me han preguntado en repetidas ocasiones por quién voy a votar. Mi respuesta
era siempre la misma: no tengo idea.
No es
precisamente un secreto: no soy de izquierdas; lo hice público en Facebook al
afirmar que mi ideología política era centro derecha, o derecha moderada. Hace
unos meses cambié esta sección de mi perfil por "apartidista". El
tener como ideología la derecha, hace pensar a más de uno que soy panista. De
ninguna manera.
No creo en ningún
partido político en el país porque cada uno de éstos varias veces ha demostrado
un interés descarado - casi insultante - por el poder y su propio beneficio.
Desde mi punto de vista, las ideologías deberían crear propuestas para el
pueblo, desde una visión específica de la política; algo utópico en el país.
Los partidos no hacen eso.
Por un lado, se
presenta el PRI. Quien durante años robó dinero por debajo de la mesa, mandó
asesinar estudiantes, obligó a rendirle pleitesía al presidente y alimentó la
cadena de corrupción que hoy reina en México. Por supuesto, tomé clases de
historia: no le tengo resentimiento a cualquier ser que haya sido priista,
porque fue el primer partido político que hubo en el país y por azares del
destino en los que no pienso profundizar nadie pudo crear un partido que se le
enfrentara. Su candidato me parece una simple marioneta. ¿Beneficios al votar
por él? Sabe como tratar con el narco, con la desventaja de más robos, entre
otras cosas de las que se pueden enterar en cualquier red social. Son
especialmente agresivas contra Peña.
El PAN ha tenido
sus aciertos en materia económica al ahorrar dinero y así, evitar que la
situación en Estados Unidos y Europa nos lleve a la perdición.
Macroeconómicamente, la cosa no está tan mal. Sin embargo, considero que su
política en el ámbito de seguridad es espantosa y mal planeada. La guerra
contra el narco es una guerra perdida, fin del asunto. Su candidata ha tenido
una campaña desastrosa. No sé cómo pudo contratar asesores tan malos. Jamás me
había sentido avergonzada de ser mujer, hasta que "ella" apareció. La
desprecio por lo que desea representar, y la desprecio por su guerra sucia. Sí,
guerra sucia. Miles de anuncios en la televisión que no dan propuestas
concretas, pero que señalan a uno u otro candidato. Y se quejan de lo que hace
el PRD. Eso sí, votar por ella - creo yo - no implica demasiados riesgos: las
cosas seguirán como hasta ahora. Con sus pros y contras.
Por último, el
"bendito" PRD. Curiosamente, la mayoría
de mis contactos en
Facebook (y en la Uni) están a favor de
AMLO. No tengo nada en contra de ello. Es el candidato de los jóvenes, con una
campaña impresionante. No creo en su supuesta honestidad porque tengo en mis
haberes un evento personal referente a esto. No creo que él o algún político de
verdad sea honesto. Por otra parte, aún no me quedan claras sus estrategias en
materia de seguridad. No creo que sea un arremedo de Hugo Chávez, mas sí creo
que es una persona que no me cae muy bien (pero no voto por miss simpatías) y
que tiende a ser visceral: algo encantador para las masas. Lo que lo salva, es
su gabinete; habrá que reflexionar si sus propuestas en materia económica
lograrán ser realizadas. Deseo también señalar algo que a muchos no les va a
gustar y voy a ser franca, no pretendo ofender a nadie: muchos en mi generación
que creen que es la única salida, confían demasiado en la estabilidad de la
economía paterna. Hijos de papi que andan en BMWs, pero que eso sí ¡votaran por
la izquierda! (más de uno, con pretexto de que Peña es una mierda. Como dice
twitter. Razones profundas, no tienen) En realidad, critico el voto de éstos,
que no piensan más allá.
Y crítico este
proceder con cualquier candidato. Me encanta ver a compañeros míos que son 132
conscientes y con argumentos, que están comprometidos con una causa no sólo
política sino social; que no están obsesionados con alguien. Pero detesto que
haya gente que vote "porque le late" cierta persona.
Cada candidato
tiene propuestas interesantes. Pero lamentablemente cuando uno de ellos llegue
a la silla, para realizarlas necesitará la aprobación del poder legislativo.
Por ejemplo, AMLO propone rebajarle el sueldo a los altos funcionaros, Chepina
piensa quitarle el fuero a algunos políticos, Peña piensa hacer reformas en
algunos ámbitos: ¡cool! ¿en verdad piensan que el senado aprobará eso?
Aceptémoslo, la gente no toma en serio las diputaciones o senadurías, cuando
son todavía más importantes que el presidente - a mi parecer-.
México no tiene
una democracia. Las candidaturas ciudadanas estadísticamente no existen, los
partidos políticos pequeños sacan lana a costa de los ciudadanos y los grandes
partidos ven por sus intereses.
Esta nota es sólo
para dar mi opinión (superficial, sin meterme en propuestas de fondo) sobre las
elecciones. Me gustaría que los comentarios no se tornaran una discusión sin
sustento o un fanatismo enfermizo. Pero ustedes, como yo, pueden escribir lo
que les venga en gana. Porque sé que entre los etiquetados hay perredistas,
panistas y priistas que lo aceptan abiertamente. Respeto su decisión.
A estas alturas,
claro que sé lo qué haré con mi voto. Y obviamente, no pienso decirlo. El voto
es libre y secreto.
Me permito citar
sabiduría tüitera:
"Da asco ser
un político, pero más asco da creer en uno. "
Guinevere Mc Namara