Dejé de escribir en mi blog por distintas razones, la verdad, es que lo había dejado por hacerme la pregunta “¿y para qué lo quiero?” (Gracias a esta pregunta me deshice del hi5 –cuando todavía se usaba-, facebook –que también retomé por razones varias-, etc.) Además de que hubo una fiebre de paranoia sobre la inseguridad en la familia; que si te secuestran, que no publiques datos, que hay hackers, que hay virus, que hay gente mala, que estás firmando una sentencia de muerte… y así puedo seguir con los comentarios de padres preocupados.
¡Ah! Pero un blog no es lo mismo que una página con datos y comentarios en su mayoría bastante intrascendentes. No, yo usaba mi blog para publicar todo aquello que me fascina, aquello que valía la pena compartir y, claro, para publicar desahogantes borradores acerca de un sinfín de cosas, incluyendo algunos cuentos que salieron de mi cabeza en tardes hermosas de inspiración.
A lo siguiente que llegué a pensar en todo esto es… ¿Quién se supone que leería todas mis entradas? Pocas personas son las que se aventuran a leer los pensamientos de sus prójimos en un blog (me incluyo ente éstas, de hecho, por eso he conocido a gente de lo más interesante). ¿Vale la pena publicar para que sólo algunos exploradores de blogs lo lean? He llegado a la conclusión de que sí, vale la pena. Incluso hay entradas que jamás serán vistas, pero otras que quizá serán comentadas y sirvan para algo, cuando menos de entretención para alguien sin nada qué hacer.
Para ser franca, la idea de un blog tampoco se me hacía apetecible ya, porque llevo un diario: un diario que me encanta, en donde además de poner mis experiencias rutinarias anexo ciertos pensamientos y sentimientos. Es una especie de terapia para aclarar ideas, se lo recomiendo a cualquiera que tengo algo de grafomanía. Escribir tiene muchísimas bondades: para empezar, mejora la capacidad de redacción (por lo menos ahora se entiende lo que escribo, no es mi intención llegar con estos escritos a niveles literarios exorbitantemente altos) y es una oportunidad para quitarte de encima algunas cosas que le estorban a uno. Muchas veces he solucionado problemas en mi vida escribiendo y luego reflexionando al leer en el papel; es tan vigorizante entintar ciertas experiencias que a uno lo hacen feliz. De cualquier manera, para tragedias o comedias, escribir es un placer.
Y simplemente, aunque a nadie se le ocurra pasar por aquí, o bien, no llegue a leer estas palabras (si alguien lo hizo, es de mi admiración y lo agradezco) por lo menos tengo un respaldo de pensamientos y cosas interesantes.
¡Total! ¿Qué pierdo?
Guinevere McNamara

P.D
Dejo el video "March of Mephisto" de Kamelot, basado en la obra de Goethe: Fausto. Sólo por el puro gusto de hacerlo. El metal sí es culto. Además, a Shagrath de Dimmu Borgir le queda eso de andar haciendo de Mephistopheles

2 comentarios:
Opino igual: es una pérdida de tiempo el hi5 y el facebook, por eso también decidí no abrir cuenta en esos sitios web. Pero un blog es distinto, simplemente compartir con otros lo que uno va aprendiendo... en vez de enviar emails cargados de información, simplemente le comparto un link a quien le pueda interesar, por supuesto a algunos les interesará y a otros no esa información...
¡Hola! Gracias por tu comentario, en realidad, hace poco me hice de una cuenta de facebook. La cual uso con el propósito de comunicarme con amigos lejanos. En realidad, sigo pensando que es una pérdida de tiempo. Te felicito por el blog Enchiel, me encantan sus entradas.
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